sábado, 16 de marzo de 2013

Capítulo 4º


    Aunque estaba muy asustada y confundida quería saberlo todo a cerca de lo que aquel hombre decía. Si ya no era humana, quería conocer que le depararía la vida a partir de ahora. Siempre se había imaginado a aquellas criaturas de los cuentos que le contaba su padre antes de dormir. Seres que, de pequeña, creía realmente que existían entre ellos, pero que sin embargo cuando creció empezó a pensar que solo eran eso, cuentos y leyendas. Aún no se creía que ahora era una de ellos.

-Estaré encantado de contártelo todo.- contestó Christopher, mientras se sentaba en lo que quedaba de un árbol talado. - ¿Por donde empiezo?- dijo para si mismo, después de soltar una bocanada de aire.
-Si todo esto es real, - le interrumpió Anette.- ¿Que se supone que somos? ¿Estamos vivos, muertos..?
-Muertos.- contestó con seriedad. El rostro de la chica se desencajó por completo y palideció - Cuando un Bellum te besa....su esencia entra en tu cuerpo y lucha contra tu alma durante un tiempo, hasta que al final ésta es derrotada. ¿No has notado el cambio a lo largo de los días?
-Sí. Es como si....mi enfermedad desapareciera. Estoy mas fuerte que nunca. Estoy...bien.- contestó, mientras se quedaba pensativa mirando al suelo, como si no se creyera que se sintiera mejor siendo una Bellum, en lugar de una mortal cualquiera.
-Tus poderes y habilidades irán mejorando con el tiempo. Estás hecha para la lucha, es tu naturaleza a partir de ahora.
-Pero yo no sé luchar. He sido criada y educada para ser una buena esposa y madre, una ama de casa.
-Yo te enseñaré. La materia prima la tenemos, solo necesitamos la práctica. Eso sí, tendrás que venirte conmigo. Ahora. - le espetó sin dilación alguna.
-¿Estás demente? No....no puedo abandonar a mi familia así como así.
-Los humanos no pueden saber que existimos. No deben conocer nuestros poderes ni nuestra manera de vivir. Debemos vivir unidos, entre nosotros, pero separados de ellos.- Vió como la bella Anette más compungida que nunca intentaba ocultar sus lágrimas entre las sombras del bosque, pero sus ojos lo detectaban todo. Hasta lo más mínimo. La agarró por debajo de los hombros y la acercó a él para mirarla a los ojos.- Mírame. Yo cuidaré de ti, no tienes nada que temer. Pronto te acostumbrarás.
-No puedo abandonarlos.- dijo con tristeza. Pensar en abandonar así a sus padres a sus hermanos, tan de repente. Sin decirles lo mucho que los quería. Jamás volvería a verlos. Era devastador.
-Sí se enteran de lo que eres, vendrán a por ellos. Detrás de nosotros hay una historia muy seria, Anette. - Hizo una pausa.- Confía en mi.- ¿Acaso le quedaba otra opción? No sabía como sería capaz de guardar aquel secreto tan grande y no perjudicar a su familia. Jamás, por nada del mundo, quería que les hiciesen nada.- Vamos, tengo una casa en el pueblo de al lado.Vivo con otra Bellum, te gustará.

    Caminó con Christopher por el bosque durante varios minutos en completo silencio. Por el momento no quería saber nada más, aunque tenía aún muchas preguntas, pero había sido demasiado. Necesitaba asimilarlo poco a poco.

-Esa mujer con la que vives, ¿Es tu esposa?- preguntó cuando ya estaban llegando al pueblo.
-No, es solo...un compañera. La conocí hace varios años, pero era yo quien vagaba perdido como tú. Ella me ayudo. Me dió un hogar. Sí que fingimos ser esposos para con el pueblo, pero nada más lejos de la realidad.- Caminaron por las oscuras callejuelas del pueblo hasta que llegaron a una bonita casa de piedra de dos pisos con un pequeño jardín a su entrada. Parecía no haber nadie en su interior, ya que no se veía a través de las ventanas ningún tipo de iluminación. -¡Margaret!- gritó a su entrada. A los pocos segundos una mujer se materializó en  el recibidor, como si hubiera aparecido por arte de magia. Anette se asustó.
-¿Quien es esta chica?- preguntó la mujer de melena castaña y carnosos labios rojos como la sangre. Parecía tener la edad de Chritopher, unos treinta.
-Tenemos un nuevo miembro en el grupo.- contestó él con una sonrisa.- Se quedará con nosotros, al menos hasta que sepa defenderse por si misma.

 
 La mujer, Margaret, la miró con ternura y le dedicó una amable sonrisa. Después de presentarse la acompañó a lo que serían sus nuevos aposentos. Un pequeño cuarto cerca del comedor.

-Dormir ya no es una necesidad para nosotros, como habrás podido comprobar por ti misma, pero es bueno tener un lugar para uno mismo y su soledad. - Anette se sentó en aquel colchón forrado de paja y miró sus ropas. No había escogido lo apropiado para huir.
-Por las ropas no te preocupes, las compartiremos. - Anette sonrió levemente. - Sé que ha sido un cambio muy repentino, pero a todos nos ha pasado lo mismo. Ninguno hemos elegido ser un Bellum y luchar contra los vampiros, pero ya verás como también tiene sus ventajas.- dijo, mientras le pasaba la mano por el pelo en señal de afecto.
-¿Que más debo saber? ¿Y sí me hieren en batalla?
- Mientras no pierdas la cabeza, literalmente, todo irá bien. Los pequeños arañazos y cortes que te hagan se curarán solos. No quieras saberlo todo ahora. Ha sido una noche muy larga, poco a poco sabrás todo lo que necesites. Ahora nosotros somos tu familia.

    A partir de aquella noche no volvieron a separarse, al menos por unos cuantos años. Aprendió rápido a combatir contra los vampiros y el tiempo empezó a pasarle con rapidez. Los años parecían días y los días segundos. En la primera década del siglo XX conocieron a Coco, y pasó a formar parte de aquella pequeña y singular familia.
    Por desgracia para Anette, Margaret decidió pronto partir y cambiar de rumbo. Sus caminos se separaron. Fué algo duro, ya que para ella era como su hermana, le tenía un cariño especial y sentía que sin ella nada sería igual.

    Pensaba en todo esto mientras, sentada en su habitación observaba el atardecer de aquel día. Algo la sacó de sus cambilaciones y la devolvió al presente. Sintió la puerta de la entrada de la casa cerrarse. Después unos pasos acercándose. Su sentido la advertía de que era un aliado, así que giró para ver quien abriría la puerta de su cuarto.

-¡Margaret!- gritó al ser a su antigua amiga. Fué hacía ella a la velocidad de la luz y la abrazó. Hacía tantos años que no la veía....
-Me he enterado de lo de Christopher, ¿Como estás?
-Intentado asimilarlo como puedo.
-Siento no haber venido antes, Anette yo....
-No te preocupes.- le interrumpió.- Lo importante es que estés aquí. Miró a Coco, quien estaba apoyada sobre el marco de la puerta con cara de pocos amigos. No soportaba la presencia de Margaret por motivos que contaré más tarde. Las dejó solas y bajo a la sala de estar a seguir sacándole brillo a sus viejas catanas.

- Cuéntame, - dijo Margaret, mientras se acomodaban en un pequeño sofá de color marfil sutiado al lado de la ventana.- ¿Como pasó?
-Christopher y yo habíamos salido aquella noche sin intención de nada. Simplemente como dos amigos. Se iba a ir y....solo era una despedida. Nos los encontramos en un cajellón, nos rodearon, eran demasiados. Hicimos lo que pudimos, pero lo atraparon y...
    Margaret la miraba incrédula. - ¿A donde se iba? ¿Dejaba el pueblo?
-Sabía que estabas en Nueva Orleans y quería dejar Inglaterra para....ir a buscarte. Él te amaba Maggie. Aún lo hacía.
-Lo que pasó entre él y yo fue muy bonito, pero....necesitaba irme. Tú lo sabes mejor que nadie. Necesitaba seguir mi propio camino.

    Hablaron durante horas sobre él y todo lo que habían vivido juntos los tres. Sabían que él nunca había querido que se derrumbaran por su pérdida. Era una persona optimista y alegre.
    Bajaron a la sala de estar, donde estaba Coco, y se sirvieron una copa de vino blanco.
-¿Te quedarás?- le preguntó Anette, con cierto halo de ilusión.
-Me quedaré. - contestó con una tiernas sonrisa, típica de ella.
    Anette miró a Coco, quien parecía enfurecer por momentos. - Será genial tener otra compañera de piso.

CONTINUARÁ....

















3 comentarios:

Maria delMar Mendez Perez dijo...

Genial Mery, sencillamente genial. La trama emocionantísima, el relato precioso, cada capítulo me gusta más. Espero con ganas el siguiente, aquí estaremos....

Kyric Kaimi dijo...

Recalco lo dicho anteriormente, cada vez vas profundizando más a medida que se desarrolla la trama, y vamos conociendo a los personajes, los que están, los que vinieron y los que se fueron. Siempre dejas con ganas de más ;D

*Kuroneko* dijo...

¿Por qué la necesidad de romperme el corazón poco a poco? Primero con lo de la familia, después con lo de la partida de Margaret (que es bueno saber que ahora se va a quedar, por lo menos), y cada vez que contás algo más sobre Chris, más lástima me da que se haya muerto.
¿Lo de Coco y Maggie serán celos...? Espero que sólo eso, y no una historia más trágica...
Por si no se nota, tu historia me tiene enamorada <3.