viernes, 22 de marzo de 2013

Capítulo 5º


     El pueblo donde se desarrolla nuestra historia, Ewell, se encuentra en el condado de Eptom y Ewell en Surrey, al límite sur de Londres.
     Después de haber vivido en casi todos los pueblos de Reino Unido, se habían quedado en Ewell más de lo acordado en principio. Era un lugar tranquilo, donde cada cual se preocupaba por sus problemas, no por los del sus vecinos. La mayoría de la población se dedicaba a la minería en las minas de sal de condado y al sector servicios, ya que el turismo iba en aumento con el paso de los años.
     Aunque su transformación se produjo cuando tenía 17 años, Anette había madurado fisicamente hasta alcanzar la edad de 27 años, por lo que sus vecinos y conocidos le tenían por una joven de esa edad aproximadamente. Por esa razón, no podían permanecer en un mismo pueblo demasiados años. Todos envejecían, salvo ellos.

    Mientras limpiaba su chaqueta negra de cuero, colgaba sobre su percha en uno de los pomos de su armario, vió pasar a Coco por el pasillo.
-¡Hey, forastera!- dijo, mientras se acercaba a la puerta. - Hace días que no se te  ve el pelo.
- He estado... por ahí.
-Lo sé. ¿Que ocurre?
-¿Enserio, Anette? Has metido a vivir con nosotras al ser que, probablemente, más detesto en la vida y se supone que tiene que parecerme bien y tengo que estar como siempre.
-Coco, eso pasó hace mucho tiempo. Era solo un hombre, nada más. Tienes que aceptar de una vez que la escogió a ella en ese momento. - Coco no pareció conforme con las palabras de su amiga, esperaba más apoyo por parte de Anette, pero ahora sentía que ésta estaba mas unida a Margaret realmente. Anette sabía lo importante que había sido aquel hombre, que las tres habían conocido hacía muchos años, pero que por aquel entonces, aunque Coco le mandara señales de cortejo, el chico prefirió a Margaret, lo que la joven francesa no pudo olvidar. Se lo tomó como una traición por parte de la mujer, en lugar de una libre elección de Wilden. - Vamos, Coco. Hazlo por mi. Hace muchos años que no la veo y... también la necesito aquí conmigo. Sobretodo ahora, es mi más antigua amiga.

     Después de la charla, bajaron a la sala de estar, donde acababa de entrar Margaret con un bonito ramo de rosa rojas. - Me gustan las rosas.- dijo con una sonrisa.- Siempre me han gustado.- Y las miró con nostalgia. En ese momento, un hombre joven se materializó detrás de Coco y Anette. - ¡Oh, tenemos visita!
     Las chicas se giraron, descubriendo quien era la visita. Marc, uno de los chicos que solían salir con ellas de cacería.  De melena oscura y penetrantes ojos marrones, había aparecido una noche sin más en el pueblo. Justo a tiempo pensaron ellas, ya que consiguió equilibrar una pelea contra los vampiros, con resultado final de una gran victoria para si.        
     Aunque era bastante rebelde, y prefería hacer las cosas solo, a su manera, no dudaba en echarles un cable cada vez que creía que la necesitaban. Proporcionándoles informaciones cruciales casi con primicia. ¿Como se enteraba de todo? Marc nunca revelaba sus fuentes.

-¡Vaya! Dichosos los ojos, Marc. Tú por aquí.- dijo Coco con simpatía. Aunque parecía que no se llevaban demasiado bien por las puñaladas que le lanzaban mutuamente, le tenía cierto cariño y simpatía.
-Os traigo algo calentito.- dijo, haciendo caso omiso a lo que su colega había dicho. - ¿Quien es vuestra amiga?- preguntó, mirando a Margaret con una seductora sonrisa de medio lado, desviándose del tema principal.
-Es Maggie, una buena amiga.- dijo Anette.- Ha venido desde Nueva Orleans, se quedará un tiempo.
-Un placer.- dijo el chico, acercándose a la mujer y besándole el dorso de la mano con cortesía, como buen caballero medieval. Maggie sonrió complacida.
Anette rodó los ojos y finalmente dijo tras un suspiro: -¿A que has venido, Marc?
- ¿Conocéis las últimas noticias?
-No, amo de la información.- dijo Anette con gracia. - Sorpréndenos con tu sabiduría, ¡Oh , gran Marcus!
-Muy graciosa. En tu línea, Anette. Me alegro que ya estés mejor. Resulta que ha llegado una nueva orden de vampiros a Ewell.
-¿Que? ¿Enserio?- preguntó Coco con ciertas perplejidad.
-Vienen desde Blackpool, al norte. Y, he de añadir, que vienen bastante guerreros. Quieren hacerse con el control del condado.
-Pues se lo vamos a poner bastante difícil.- Añadió Margaret.
-Saldremos esta noche.- Apuntilló Anette, quien tras la desaparición de Christopher parecía haberse quedado al mando.

     Los vampiros solían salir por las noches, así que las horas más cruciales surgían a partir del atardecer.  Éstos confiaban en su desconocimiento a cerca de su llegada como baza, se equivocaban. Aquella noche se prepararon hasta los dientes. Por su parte, Anette cogió sus dos armas favoritas: por un lado su Daga de mano izquierda,  fabricada en España en el siglo XVI; era de hoja maciza y ancha, de un solo filo y con profundas hendiduras recortadas en la parte superior del dorso para frenar el ataque y romper la hoja del adversario. Se sostenía con la mano izquierda, como habréis podido suponer.
      Como suplemento el Mangual, el cual deriva de un instrumento de agricultura utilizado para desgranar los cereales y legumbres y que con el tiempo pasó a ser un arma de defensa. También servía para rebanar cabezas. Consta de un mango para cogerlo, que se une a la cabeza, reforzada muchas veces con pinchos de metal con cadenillas que la hacen más flexible. Su origen se remonta a la época romana. 
     Se miraba al espejo de su habitación, mientras guardaba las armas entre sus ropas. Aquella noche marcaría un antes y un después en sus vidas. Tenía ese presentimiento. Siempre había tenido un sexto sentido, que con su condición de Bellum se acentuaba aún más. 

-¿Estás lista?- le pregunto Marc, tras materializarse a su lado.
-¿Acaso no sabes usar las escaleras o la puerta? - preguntó molesta.
-Si puedo hacerlo así, ¿para que voy a usarlas?
Anette resopló.- Sí, estoy casi lista. - Marc bajó la vista y la miró a los pies. Aún estaba descalza.
-Pues ponte tus botas de matar nazis y vámonos.

      A lo que el chico se refería era a una botas Doctor Martin de color azul marino que tenía desde la década de los 90. Con un gesto de la mano, las botas aparecieron en sus pies. Atadas y relucientes. -¿ Así está bien?- preguntó Anette con una ligera sonrisa. Sabía que a Marc le encantaba ser un Bellum y usar todos y cada uno de los poderes de los que disponían. 
    Salieron por separado, vigilando todos y cada uno de los recónditos lugares del pueblo. Su meta era reunirse en uno de los locales más concurridos del Ewell. Era sábado, por lo que los vampiros se podrían las botas con los jóvenes desenfrenados de las discotecas y bares del lugar.

    Caminaba por las oscuras y poco transitadas calles, cuando Anette vió algo al final de un oscuro callejón. Sin duda era uno de esos crueles y despiadados vampiros. Corrió hacia el lugar, llena de furía por los ahogados gemidos de dolor de la joven a la que estaba atacando. De un puñetazo consiguió hacerlo volar unos metros y estamparlo contra una de las paredes de ladrillo. Miró a la joven, la cual se desangraba por el cuello sin remedio. Agonizó durante unos segundos hasta que finalmente murió. El vampiro se levantó del suelo, entre las sombras solo visualizaba una esbelta figura masculina. 

-Estúpida, Bellum. - dijo, mientras se limpiaba con la mano derecha la sangre de la barbilla. - Me has estropeado el festín. Muerta, su sangre ya no sabe igual.- Con una fuerte patada de kárate la lanzó al otro extremo del callejón.- ¡Morirás por ello!- le gritó. Anette se levantó con rapidez y cuando el vampiro se acercó corriendo a ella consiguió placarlo. Lo cogió por el cuello y lo acercó a la pared con brusquedad. Una de sus manos empuñaba la daga, dispuesta y preparada para el cuello de aquel chupasangre. Fué entonces cuando la luz de la luna lo iluminó parcialmente. Se quedó paralizada al ver aquel rostro tan conocido. 

-No puede ser.- dijo en voz alta.- No puedes ser tú.

CONTINUARÁ....


3 comentarios:

Kyric Kaimi dijo...

¡¿Quién?! ¡¿Pero quién es?! Nada, me tendré que quedar con la intriga hasta el siguiente. La verdad que ya me voy aclarando con los nombres y la historia va cogiendo fuerza e intensidad, muy bueno el trabajo acerca de la ciudad y sus actividades.
A la espera de que se vuelva a enfundar sus "botas de matar nazis" y se encuentre con más de estos individuos para que reciban lo que se merecen.

Maria delMar Mendez Perez dijo...

Muy bueno Mery, coincido con Kyric en la descripcción ambiental, época y personajes que pululan por la historia, estás en todos los detalles y no descuidas ningún aspecto, lo que hace que el relato cada vez se vuelva más "real", emocionante y con todos los ingredientes del suspense....
Otra vezmi más sincera enhorabuena, espero el siguiente capítulo con muchas ganas.
Ánimo, te seguiremos hasta el final...

*Kuroneko* dijo...

Ojalá Margaret y Coco logren hacerse amigas... aunque fuese sólo un poco. Marc me cae bien, pero creo que todos me caen bien a su manera.
Así que, un vampiro conocido... interesante. Aunque la historia en general se está poniendo buenísima en serio, y me gustó mucho la corta escena de acción :). Escribís muy detallista, le da un toque muy especial a tu historia.