sábado, 25 de mayo de 2013

Capítulo 9º

  Antes que nada, os dejo el link de capítulo anterior para que os refresquéis la memoria =)

http://unrinconparaimaginarconmaria.blogspot.com.es/2013/04/capitulo-8.html


Cuando Edgar se materializó en la casa abandonada que ocupaba con sus amigos, oyó lo que parecían gritos masculinos sobre su cabeza. Gritos de dolor y terror. Dejó su chaqueta sobre uno de los sillones del salón y subió las escaleras hasta el segundo piso. Al final del oscuro y estrecho pasillo, un resplandor de luz procedente de la última habitación, le indicaba donde se localizaba el festín.

-¡Cierra la boca, cerdo cabrón! - gritó Charlotte.
-Solo lo complicarás más.- añadió Eric.

     Al llegar, se detuvo y empujó la puerta entreabierta. Dentro, la escena era aterradora y nauseabunda para cualquiera, salvo para un vampiro. El humano se encontraba tendido en la cama, empapada de su propia sangre, mientras Charlotte, sentada sobre él, clavaba una y otra vez sus afilados colmillos en su desnudo cuello y succionaba su preciado líquido. Eric estaba a su lado, y a juzgar por la sangre en su barbilla, él también había participado.

-¡Edgar! - Exclamó la mujer al verlo. -¡Llegas justo a tiempo! A éste le queda medio telediario. El muy gilipollas creía que podría abusar de mi.- volvió a mirarlo.- Le estamos dando lo que se merece. ¿Tienes hambre?

    Llevaba  casi un día sin alimentarse, así que cerró la puerta tras de si y se acercó a la cama. Charlotte se echó a un lado, mientras Edgar se sentaba en la borde de ésta y acercaba su sedienta boca al cuello del hombre y bebía hasta la última gota de sus fluidos. Lo habían dejado completamente seco.
    Tras limpiarse la boca con el dorso de la mano, se puso en pie y dispuesto a abandonar esa habitación.

-¿Donde has estado toda la noche? - le preguntó Eric.
- Por ahí, que más da.
-Últimamente estás muy... distraído.- añadió Charlotte, mientras se acercaba despacio a él. - No nos estarás ocultando nada, ¿Verdad?
-No.- dijo esto y despareció ante los ojos de la mujer.
-Vamos a volver a salir, ¿No quieres venir? Tenemos el día goloso.- le gritó.
-¡No!- contestó ya desde su habitación, en el otro extremo del pasillo.

     Una vez en la soledad de su habitación se sentó en la cama y empezó a pensar. La imagen de Anette aparecía en sus cavilaciones una y otra vez. Incluso esa pequeña pelea con ella lo había puesto cachondo. Seguía siendo una mujer de carácter.
     Se levantó de nuevo y abrió un cajón de la cómoda situada frente a la cama. Todo la ropa bien colocada, y en el fondo una caja polvorienta. Alargó el brazo para cogerla y de un soplido le quitó gran parte del polvo. Dentro de ella había lo que parecía una especie de bufanda. Se la acercó a la cara y aspiró su aroma. Aún olía a ella, a la Anette humana. Se la había robado en broma poco antes de su desaparición, y desde entonces no se había separado de aquel atuendo de lana en ningún momento de su larga existencia.

    La había anhelado tanto tiempo.... y ahora estaba ahí, tan cerca, pero a la vez tan lejos. Habría dado cualquiera cosa por poder besarla, por robarle un beso, como la primera vez. Recordó entonces aquel momento en el cual, a la orilla del río donde se habían conocido, sin mediar palabra acarició su rosada mejilla y la besó. Anette se había mostrado impactada y distante al principio, pero luego todo fue rodado. El mundo entero se paró en aquel momento para ellos, quienes tras despegar sus labios, se miraron a los ojos y sonrieron ruborizados.
      Las ganas de hacerlo podían con cualquier cosa, mirar aquellos labios y no poder probarlos era una auténtica tortura. Su primer beso fue dulce, cálido, pero ligeramente húmedo. No sabía como hacerlo, pero tenía que volver a recuperar ese momento.


     Anette seguía tumbada en su cama, cuando comenzó a oír bastante jaleo en el piso de abajo. Alguien acaba de aparecer en el salón. Se levantó de un salto y bajó a ver que pasaba. Reconocía las voces de Marc y Maggie. Una vez abajo, la escena la conmocionó. Marc sostenía en sus brazos a una muchacha delgada, de larga melena rubia y ropas oscuras. Parecía inconsciente  Mientras, Maggie acomodaba el sofá negro de piel para tumbarla sobre él. Olía a humana.

-¿Que pasa aquí?- preguntó. Tanto Marc como su amiga se voltearon para mirarla. - Marc, ¿Quien es esta chica?
-Es una... amiga. Ya os lo explicaré. Ahora tenemos que ayudarla. Unos vampiros ya han atacado.
-La han mordido.- Añadió Maggie.
-¿Y la traes aquí? Muy inteligente por tu parte.- Añadió Anette, quien veía que todo aquello sería un enorme problema. Esa humana acabaría convirtiéndose en un vampiro. Sobretodo en un vampiro rabioso y sediento, como lo son tras su transformación.
-No podía dejar allí, Anette. Es una cría.- contestó Marc, mostrando por primera vez algún tipo de sentimiento.
-¿De que la conoces?
-Es una larga historia, os lo explicaré luego, pero ahora tenemos que pensar que hacemos.
-¿Que hacemos? ¿Me traes a una humana completamente desconocida a mi casa al borde la transformación y me preguntas que qué hacemos?

     Mientras, la humana seguía tendida en el sofá inconsciente, Marc les explicó a las chicas su relación con la joven. Algo que explicaba muchas más cosas.

-Lola, era mi contacto con los vampiros. Estaba metida en su....grupo y... me daba información. Por ella supe que habían atacado a Coco y.... más cosas. Era como una espía. A día de hoy, existen algunos humanos incluidos en los círculos de los vampiros, en rollos sexuales y.... cosas raras.
-No me lo puedo creer.- añadió Anette, mientras negaba con la cabeza una y otra vez.
-¿Y porque la han atacado ahora?- preguntó Maggie.
-Se enteraron de todo, o eso creo. Me la encontré en un aparcamiento, medio desangrada. Creo que la dieron por muerta, pero aún vive.- Hubo un gran silencio.- No pude dejarla. Algo habrá que podamos hacer, ¿No?
-Claro, criar a un vampiro. Lo que nos faltaba.- dijo Anette irónicamente - Mira, Marc, entiendo que sea tu amiga, y que le tengas... cierto cariño, pero en unos minutos será un vampiro más. No podemos tenerla en casa. - Entonces Maggie la miró con cara de pena. -¡Vamos! ¿Tú también? ¿Soy la única que cree que esto es una puñetera locura?

     Justo en ese momento, se percataron de que empezaba a respirar con dificultad y tener convulsiones. Empezaba a moverse. El momento de la transformación había comenzado.


CONTINUARÁ.....

4 comentarios:

Miss.Navegante dijo...

Ojj... eso no va a gustar nada...

*Kuroneko* dijo...

Cómo amo a Edgar. ¿Por qué tiene que ser malo? Quiero que se siente a hablar un buen rato con Anette (con un par de besitos de por medio, por qué no xD). Ojalá pudiesen terminar juntos... me haría más que felíz.
¿Un vampiro en la casa? o.o Sería bastante complicado, la verdad... No sé si sería adecuado que se quedara, yo tampoco. Pero habría que esperar a ver qué pasa.
Me encantó :). Sabés que tu historia me tiene atrapada. Ya la etrañaba, hace bastante que no leía nada tuyo.

D. C. López dijo...

Buenas, pasaba a saludarte y de paso animarte para que participes en los II Premios del club:

http://elclubdelasescritoras.blogspot.com.es/2013/09/ii-premios-el-club-de-las-escritoras_16.html

Saludos y buen día!

R dijo...

Hola, pasamos para invitarte a un sorteo que quizás sea de tu interés, el premio es la realización de la portada de tu libro, blog novela, cuento…cualquier obra literaria que tengas lista o en proceso, para más detalles puedes consultarla en el siguiente link:
http://rbcbook.blogspot.mx/2013/11/por-primera-vez-sorteo-gana-el-diseno.html
Saludos.